1 sept 2012

Un viaje alucinante - Emanuel Rodríguez


Una literatura que condensa la grasa clase B del cine de terror de los ochenta, la rebeldía rescatada del fantástico, el pesimismo antropológico de la ciencia ficción, el desencanto campechano de los noventa y el delicado humor melancólico de las narrativas contemporáneas. En El loro que podía adivinar el futuro está casi todo lo que un treintañero le podría pedir a un libro en plan de reconstrucción afectiva de los estímulos estéticos, de una posible biografía cultural. 
El experimento con los géneros lleva la literatura de Lamberti a una dimensión ligeramente desconocida: su estrategia de implosión del realismo parece más bien la tarea de un investigador de los restos, de lo que queda cuando el realismo explota por todas partes. En ese punto experimental Lamberti comete un acto de infidelidad creativa respecto de una generación de escritores cordobeses (más o menos todos reunidos por la gracia de Editorial Nudista, más o menos) y de una tradición que parecía pedir a gritos un libro antidogmático. O quizá mejor dicho: un libro tan fiel a esa tradición que le termina siendo infiel, que la termina casi denunciando en su momento de evangelio, justo en el punto en el que podría convertirse en doctrina. 
El libro comienza con algo que asume la forma de primeros pasos de experimentación: un relato autobiográfico escrito en primera persona, agrietado por la intromisión de lo fantástico, un niño cuyos datos coinciden con los del autor pero que tiene poderes telepáticos. Mueve cosas con la mente, pero sin darse cuenta. Siempre hay un pero en los relatos de este libro, un instante adversativo que pone en ridículo la posible solemnidad de lo sobrenatural y lo descontractura, lo pone a convivir de un modo cero conflictivo con una realidad tanto o más incomprensible. 
El segundo relato, La canción que cantábamos todos los días, tiene alma de hit por su argumento pegadizo, por su instante de gloriosa reflexión metafórica y por su final al estilo Kjell Askildsen en Ajedrez: una resignación fraternal, un dejarse estar por los designios de algo que sería más poderoso incluso que el miedo o el odio, algo que se lleva en la sangre. 
En Algunas notas sobre el país de los gigantes hay una cierta ternura como contrapeso de un relato de apariencia científica. La técnica de aproximación al género es tradicional: dar por sentado lo extraño, como si ya hubiera sido digerido por la humanidad, y reflejar en pequeñas anécdotas lo que un escritor con menos oficio hubiera dicho en largas explicaciones. 
Le sigue un relato de Ciencia Ficción, La vida es buena bajo el mar. El foco está puesto en un personaje humano en un proceso de feliz y al mismo tiempo desesperante deshumanización análogo a la adicción al MDMA. El relato remite a las crónicas marcianas de Bradbury, a los replicantes de Philip K Dick en ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, y -por su atmósfera no apocalíptica (algo poco común en la CF) y por la ¿naturaleza? de los residentes, a la película Sector 9, entre, seguramente, muchas otras referencias: en cierto sentido la experiencia de lectura de este libro puede ser un carnaval de citas, de apelaciones a una memoria cultural edificada en videoclubes y librerías de saldo. 
La feria integral de Oklahoma, el penúltimo relato, licúa el suspenso y el misterio de Lost y Carnival para generar una bestia nueva, poderosa y perturbadora. Un tenue humorismo estrambótico atenúa el tono de terror del cuento, que también reflexiona sobre los lazos familiares y la muerte.  Finalmente, el cuento que le da título al libro profundiza en lo terrorífico, coquetea con la estética gore y ofrece un panorama sobre la desolación humana, la marginalidad low fi de los espíritus suburbano-melancólicos. 
El conjunto es en definitiva una exploración al modo borgeano por el misterio de la ficción en sí: reescrituras de otras historias, ampliación de pequeñas anécdotas y de sus posibles efectos, elucubración sobre las posibilidades de la narrativa a merced de estrategias como el cambio de foco, la hiper observación de un detalle, la elipsis de todo lo que resulte explicativo. El resultado es un pequeño tesoro, uno de esos libros que deberían sobrevivir a cualquier hecatombe, como falso testimonio de un espíritu auténtico y complejo, lo que queda de lo que queda de una explosión que no vivimos. 
*versión completa de la reseña publica en la voz del interior del jueves 30 de agosto. 
Lo saqué de acá

31 ago 2012

Un polvo livianito para esperar la llegada de la primavera:

http://blog.eternacadencia.com.ar/archives/2012/24755

28 ago 2012

Presentación en San Francisco, o la vuelta al pago con el rabo entre las piernas:


Lugar: Biblioteca Popular San Francisco, Avenida del Libertador 159.

Fecha: Viernes 7 de septiembre 20: 30 hs.

Prensa:

“Después de ese gran libro que fue El asesino de chanchos, Lamberti demuestra que puede moverse con soltura en distintos géneros” (Mariano Vespa, Revista Tónica)

“El loro que podía adivinar el futuro” es una recorrida ominosa y fascinante, que garantiza a estas pesadillas de Luciano Lamberti un lugar destacado en la literatura fantástica más reciente del Río de la Plata. (Ramiro Sanchíz, Leedor.com)

Más información: www.editorialnudista.com.ar


24 ago 2012

Para comprar El Loro que podía adivinar el futuro te dirigirás a:



En Córdoba
-Rubén Libros – Dean Funes 163 (paseo Sta. Catalina) local 1
-El Espejo – Dean Funes 163 (paseo Sta. Catalina) Local 4
-La Conjura de los Necios – Ayacucho 306
-Aforismos – 25 de mayo 75 (peatonal)
-La Luna – Av. Gaus 5616, Va. Belgrano
-Grito Sagrado – Belgrano 860, Local 4

En Buenos Aires
-Eterna Cadencia – Honduras 5582 (esq. Fitz Roy) · Palermo
-Lilith – Paraguay 4399 – Palermo
-Norte – Avda. Las Heras 2225 – Barrio Norte
-Otra LLuvia – Bulnes 640 · Almagro
-La Libre – Bolivar 646 – San Telmo
-Librería Mi Casa – http://libreriamicasa.wordpress.com

En Salta
-Rayuela – Alvarado 570 – Salta Capital



Y una vez allí pedirás por el libro.


2 ago 2012


25 jul 2012

Acá una reseña del Loro por Ramiro Sanchiz
Y acá una entrevista en la recomendable revista Tónica

17 jul 2012


tomorrow never nows



El loro que podí­a adivinar el futuro - booktrailer from Lucas Moreno on Vimeo.
nuevo taller, empieza en agosto en el museo de la mujer


15 jul 2012

presentación en córdoba


5 jul 2012


La voz de la conciencia

En su primera novela, Natalia Moret retrata una Buenos Aires decadente de la mano de un publicista.


            Un Don Draper posmoderno, cínico y desencantado. Un Don Draper porteño y cocainómano pasando por una semana digna de los hermanos Cohen.
“Un publicista en apuros”, la primera novela de Natalia Moret, se distancia por varias razones de lo que se dio en llamar la “nueva literatura argentina”: la primera y principal es la elección del personaje. A la pulsión autobiográfica y sensible, a los paisajes costumbristas y la delimitación de un espacio íntimo, Moret le opone una prosa rápida, una moral decididamente menemista y el distanciamiento que implica escribir “como hombre”.
            Javier Franco es un publicista treintañero con una idea muy clara del lugar que ocupa la sociedad. Vive drogándose y disfrutando, y es capaz de venderle su alma a cualquiera que tenga el dinero suficiente para pagarla. Pero este mundo idílico se ve alterado por una noche de parranda y una foto que lo muestra junto a un cadaver. Desde ese momento, su vida liviana se irá tornando densa: cualquiera de los que lo rodean puede ser parte de una conspiración contra él.
            Como se ve, el procedimiento policial (más que el género) que consiste en dilucidar al culpable de una muerte en sus casi 400 páginas, no es ajeno a la novela. Pero como en los policiales negros, son otros los ejes de la narración: el descubrimiento de la corrupción generalizada, la justificación de la paranoia y la traición como motor de la narración, anunciada desde el epígrafe de Shakespeare. Es decir: una mirada política sobre el presente, pero no desde el margen sino desde el centro.
            En el medio, se suceden escenas ligeramente bizarras, como el dedo cortado que el protagonista lleva en su bolsillo trasero, un encuentro con el enemigo contado como western en Berazategui o la quema pública de iglesias en todo el país, que acompaña lo narrado como telón de fondo.
            La novela delimita, además, la cartografía de una Buenos Aires cosmopolita que va desde Palermo a Constitución, desde el MALBA (imperdible la descripción de su fauna) a las torres de Puerto Madero. Cada espacio es debidamente descripto, ridiculizado, mistificado, quizás como modo de demostrar que la corrupción y la estupidez recorren todos los estratos sociales.
¿Quién mejor que un publicista para burlarse del progresismo y su imaginario, en base a intervenciones irónicas? Alguien que vende superficies brillantes, que tiene muy en claro que las personas a su alrededor son potenciales clientes, potenciales compradores. Alguien que conoce las reglas y juega con ellas. Al igual que el Jhon Self de Martin Amis en “Dinero”, Javier Franco juega con nuestras ideas preconcebidas, nos pone a prueba como lectores. Somos los testigos de su diálogo interno, y de un mundo que no suele visitar el realismo actual: el de los caprichos y excentricidades de la clase dirigente.

                    (publicado hoy en el suplemento de cultura de La Voz del Interior)

3 jul 2012

cazate esas tapas...



ya se puede comprar acá POR SINO QUEDÓ CLARO

2 jul 2012

se acerca una tormenta:


Viernes 13 de julio presento el libro en Buenos Aires junto a Juan Terranova. Si andan por allá...